La pintura de paredes en alquiler le corresponde a quien usa el inmueble

Cuando se trata de pintura de paredes en alquiler eso es un mantenimiento que corresponde a quien usa el inmueble. No obstante sea el dueño quien deba realizar los mantenimientos, la pintura puede ser cargada sobre el inquilino. Es muy sencillo de explicar la razón. Quien usa el inmueble es su máximo responsable.

El artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos obliga al arrendador a realizar mantenimientos para la habitabilidad de la vivienda. Pero sin pintura un inmueble puede ser habitable, no agradable a la vista pero si vivible. De todas formas se exige por parte de Vivienda que la pintura de paredes en alquiler esté en óptimo estado.

La pintura de paredes en alquiler puede corresponder al arrendador o al arrendatario

Pues bien, la pintura a las paredes debe corresponder al inquilino si es que cuando alquiló en buen estado de ella estaban las paredes. Bien tacaño y poco competitivo es aquel que mal servicio ofrece y trata de alquilar un inmueble falto de pintura. Y digo esto pues hay veces en que se alquila un piso y pena da el estado.

Pintura es algo que se desgasta por el uso cuando no existen condiciones adversas que aceleren este proceso como pueden ser:

  • Humedades en las paredes producto de una falta de mantenimiento o reparación mayor, esa pintura debe ir por el casero.
  • Manchas de hollín producidas por un incendio o la pérdida de la propia pintura debido al siniestro no imputable al inquilino.
  • Mal estado de las paredes por falta de mantenimiento en su vestidura (el repello como le llaman algunos) que provoca desprendimientos.
  • Mala calidad en la pintura o la aplicación de esta que provoca ampollas degradando la superficie pintada.

Todo lo anterior es a cargo del casero pues todo es producto de falta de mantenimiento y de reparaciones necesarias.

El inquilino debe asumir el gasto de pintura cuando usa el inmueble y todo está en regla

Si todo está en regla entonces las pequeñas reparaciones de que habla la ley son a cargo del inquilino. Las afectaciones producidas por el desgaste en el uso ordinario de la vivienda se cargan al arrendatario. No pueden haber humedades, mala calidad de la pintura, incorrecta aplicación. Si el inquilino causa daños a la pintura pues este es quien asume.

Si existen manchas de grasa en las paredes que no estaban al comenzar el arrendamiento, rayones, marcas de muebles al recostarse a la pared, salpicaduras de agua producto de la limpieza u otras provocadas siempre por el inquilino, entonces la nueva aplicación correrá a cargo del arrendatario. También puede imputarse la pintura de paredes como parte del mantenimiento en alquiler al inquilino si así lo estipula el contrato.

Para evitar reclamaciones siempre debe quedar claro el estado en que se comienza el arrendamiento. Lo que se pacta en el contrato donde se deben establecer cláusulas aclaratorias en ese sentido es palabra de peso.

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas ¡Vote usted!(1-Votos, promedio: 5,00 de 5)